LA EDUCACIÓN, UNA PRIORIDAD SOCIAL

Después de 25 años trabajando en Educación, con alumnos de Educación Secundaria, Bachillerato y FP, observo el panorama de los centros educativos con verdadera preocupación. Algo tan importante como la educación de los niños y jóvenes se ha convertido en una batalla a la que no pocos profesionales se enfrentan, cada día más desarmados y desbordados. La figura del profesor ha dejado de ser respetada a nivel social, lo que significa que los alumnos, familias e, incluso, los propios profesores y equipo directivo, han ido colocando al profesor en un lugar que, a mi modo de ver, no corresponde.

La labor docente se ha convertido en una labor de soporte de conflictos que están sin resolver en otros espacios; conflictos personales, familiares, laborales… todo llega al aula y se espera que el profesor lo soporte… y el profesor, sin herramientas, se las apaña como puede. La primera condición para que se pueda dar la labor docente es el respeto del profesor, como persona y como profesional. Si esto falta, falta todo. Aunque la realidad de los centros educativos cambia mucho, en función de su localización y calidad humana y profesional de los profesionales docentes y equipo directivo, hay una realidad que, pienso, todos percibimos y es la necesidad de un cambio integral en el modo de abordar la Educación. Es necesaria una reflexión profunda y multidisciplinar, para conseguir una la ley de Educación que dote a los profesionales docentes de las herramientas necesarias para poder dar respuesta, en su ámbito de actuación, a las necesidades de la sociedad actual. Por supuesto, el cambio en la ley de Educación debe ir acompañado de un conjunto de cambios en otros ámbitos sociales, si queremos conseguir una formación integral, como personas y como futuros profesionales, de nuestros niños y jóvenes.

Ana María Carnicero García

Docente y Secretaria General de ASIK

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